Chery prepara las baterías de estado sólido para sus coches eléctricos: invertirá 1.280 millones y empezará las pruebas en 2027
La carrera por desarrollar las baterías de estado sólido para coches eléctricos se acelera. Chery ha anunciado una inversión de 10.000 millones de yuanes, unos 1.280 millones de euros, para desarrollar esta tecnología y ha destinado alrededor de 1.200 ingenieros a sus programas de innovación en baterías.
El fabricante chino tiene previsto comenzar las primeras pruebas de sus nuevas baterías en 2027. El objetivo es conseguir una densidad energética que duplique la de las baterías utilizadas actualmente en los vehículos eléctricos.
La apuesta es especialmente relevante para España porque Chery es el socio industrial de Ebro y participa en la producción de vehículos en la antigua fábrica de Nissan en Barcelona.
¿Qué pueden aportar las baterías de estado sólido?
El principal atractivo de esta tecnología es la posibilidad de almacenar mucha más energía en el mismo espacio.
Las baterías de iones de litio que utilizan actualmente la mayoría de los coches eléctricos dependen de electrolitos líquidos. Las baterías de estado sólido utilizan un electrolito sólido, una arquitectura que puede permitir incrementar la densidad energética y mejorar determinados aspectos de seguridad.
En términos prácticos, una mayor densidad energética ofrece dos posibilidades.
La primera es utilizar una batería del mismo tamaño para conseguir más autonomía. La segunda consiste en mantener una autonomía similar reduciendo el tamaño y el peso del paquete de baterías.
Para los fabricantes de coches eléctricos, las dos opciones son interesantes. Más autonomía puede reducir una de las principales barreras de los vehículos eléctricos, mientras que una batería más ligera puede mejorar la eficiencia del vehículo.
Chery quiere duplicar la densidad energética
El objetivo anunciado por Chery es especialmente ambicioso: las baterías que la compañía comenzará a probar a partir de 2027 deberían duplicar la densidad energética de las actuales.
La compañía todavía no ha anunciado una fecha concreta para comenzar la producción comercial de coches equipados con baterías completamente de estado sólido.
El presidente de Chery, Yin Tongyue, ha señalado que la compañía no incorporará esta tecnología a sus vehículos hasta que demuestre que es completamente segura.
Esta condición muestra que el desarrollo de las baterías de estado sólido todavía se encuentra en una fase de transición. La tecnología promete grandes mejoras, pero antes de llegar a los vehículos de producción debe superar pruebas de seguridad, durabilidad, fabricación y costes.
Una posible ventaja para los coches de Ebro fabricados en Barcelona
El proyecto tiene un interés especial para España por la relación de Chery con Ebro.
Los vehículos de Ebro se fabrican en la antigua planta de Nissan de Barcelona dentro de la alianza industrial con Chery. Por eso, los avances que consiga el grupo chino en baterías podrían tener consecuencias a medio plazo para los futuros modelos eléctricos producidos en España.
La ventaja podría ser todavía más interesante en los vehículos comerciales eléctricos.
En una furgoneta eléctrica, la batería representa una parte importante del peso total del vehículo. Reducir el peso necesario para almacenar una determinada cantidad de energía permitiría aumentar la autonomía sin reducir tanto la carga útil.
Para una empresa de reparto, por ejemplo, no basta con que una furgoneta eléctrica pueda recorrer muchos kilómetros: también debe poder transportar la mayor cantidad posible de mercancía dentro de los límites de peso establecidos.
Por eso, una batería con mucha mayor densidad energética podría cambiar de forma importante la relación entre autonomía, peso y capacidad de carga.
El estado sólido todavía tiene un problema: el calendario
El anuncio de Chery no significa que sus coches vayan a utilizar baterías de estado sólido a corto plazo.
La propia compañía no ha establecido todavía una fecha de lanzamiento comercial y condiciona su utilización a que la tecnología alcance los niveles de seguridad necesarios.
Además, Chery no está sola en esta carrera. Otros grandes fabricantes y productores de baterías están desarrollando tecnologías similares, mientras que CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, ha situado la producción a gran escala de las baterías de estado sólido alrededor de 2030.
Esto permite poner en contexto el anuncio de Chery: 2027 será el año de las primeras pruebas, no necesariamente el año de llegada de los coches de estado sólido al mercado.
Una carrera que puede cambiar el coche eléctrico
El movimiento de Chery confirma que los fabricantes consideran las baterías de estado sólido una de las tecnologías clave para la siguiente generación de coches eléctricos.
La reciente entrada en producción de las baterías de ProLogium demuestra que algunas soluciones ya están empezando a superar la fase experimental, mientras que la inversión de Chery muestra que otros fabricantes están preparando sus propias tecnologías para los próximos años.
La batalla será ahora conseguir que las ventajas sobre el papel puedan trasladarse a coches fabricados en grandes cantidades y a un precio que los consumidores puedan asumir.
Si Chery consigue finalmente duplicar la densidad energética de sus baterías y llevarlas a producción, el impacto podría ser especialmente relevante para los futuros coches eléctricos y vehículos comerciales de Ebro fabricados en Barcelona.
Pero antes habrá que superar el último gran obstáculo: convertir una tecnología prometedora en una batería que pueda fabricarse millones de veces, sea segura, dure muchos años y resulte económicamente competitiva.


