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Los centros de datos disparan la demanda eléctrica en Galicia y ponen a prueba la red

El crecimiento de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial está aumentando las necesidades de potencia eléctrica en Galicia y plantea nuevos retos para la red.

Los centros de datos disparan la demanda eléctrica en Galicia y ponen a prueba la red

Galicia se perfila como uno de los territorios con potencial para el desarrollo de centros de datos, pero el aumento de las solicitudes de potencia eléctrica plantea nuevos retos para la red.

La expansión de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, la nube y la digitalización está aumentando las necesidades de electricidad en España. Galicia no es ajena a esta tendencia: distintos proyectos vinculados a estas infraestructuras están solicitando acceso y capacidad a la red eléctrica, en un contexto en el que la disponibilidad de potencia se ha convertido en uno de los principales factores para decidir dónde pueden instalarse.

La situación pone el foco en una cuestión cada vez más relevante: la capacidad de las redes eléctricas para absorber una nueva demanda de gran magnitud sin comprometer la estabilidad del sistema ni desplazar otros proyectos industriales.

Los centros de datos ya concentran una parte importante de la nueva demanda

Los últimos datos publicados por Red Eléctrica muestran la dimensión que está adquiriendo este fenómeno en España. A 1 de octubre de 2026, los centros de procesamiento de datos concentraban el 34,2 % de toda la capacidad de acceso concedida en la red de transporte para nuevas demandas, con 6.328 MW otorgados.

Según Red Eléctrica, ninguno de esos 6.328 MW correspondientes a centros de datos había entrado todavía en servicio. En total, la capacidad de acceso concedida para demanda en la red de transporte alcanzaba los 18,52 GW, de los cuales 11,05 GW correspondían a instalaciones todavía no operativas.

El dato refleja hasta qué punto los centros de datos se han convertido en un nuevo gran consumidor potencial de electricidad y explica parte de la presión que están experimentando determinados puntos de la red.

Galicia busca aprovechar su potencial energético

El caso gallego presenta además una característica particular: la comunidad dispone de una elevada capacidad de generación renovable.

Según los datos de Red Eléctrica correspondientes a 2025, Galicia cerró el año con 9.892 MW de potencia instalada, de los que aproximadamente el 82 % correspondían a tecnologías renovables. La energía eólica representaba el 40,7 % de la potencia instalada y la hidráulica el 37,7 %.

Esta disponibilidad de generación renovable puede convertirse en un elemento atractivo para proyectos que necesitan grandes cantidades de electricidad, especialmente en un contexto en el que empresas y administraciones buscan reducir el impacto ambiental asociado al crecimiento de la inteligencia artificial y los servicios digitales.

Sin embargo, disponer de generación renovable no significa necesariamente que exista capacidad suficiente para conectar nuevos grandes consumidores. Generación, red de transporte, distribución y capacidad de acceso deben estar coordinadas.

El nuevo cuello de botella: conseguir potencia

La disponibilidad de electricidad se está convirtiendo así en uno de los factores que condicionan la ubicación de los nuevos centros de datos.

En determinados nudos de la red española, las solicitudes de nueva demanda superan la capacidad disponible. Esta situación ya ha llevado al Ministerio para la Transición Ecológica a organizar concursos para asignar capacidad en determinados puntos de la red, incluido el nudo de Nuevo Vigo, en Galicia, que contó con 182 MW de capacidad disponible en uno de estos procesos.

El problema no afecta únicamente a los centros de datos. Industrias, proyectos de electrificación, infraestructuras ferroviarias y otras instalaciones también necesitan nuevos accesos a la red.

Por ello, el crecimiento de los centros de datos está abriendo un debate sobre cómo distribuir una capacidad eléctrica que, en determinadas zonas, es limitada.

La inteligencia artificial aumenta las necesidades energéticas

El crecimiento de la demanda está estrechamente relacionado con la expansión de la inteligencia artificial.

Los centros de datos necesitan electricidad no solo para alimentar los servidores que procesan la información, sino también para mantener sistemas de refrigeración, almacenamiento, seguridad y alimentación eléctrica de respaldo.

A escala internacional, la Agencia Internacional de la Energía prevé un fuerte crecimiento del consumo eléctrico de estas instalaciones durante los próximos años. En España, el propio Gobierno estima que los objetivos de computación asociados a la inteligencia artificial para 2030 requerirían entre 3,5 y 4 GW de demanda eléctrica, aunque las solicitudes y permisos existentes superan ampliamente esa cifra.

Esto ha llevado al Ejecutivo a plantear nuevas condiciones para el desarrollo de los centros de datos.

El Gobierno prepara nuevas exigencias de sostenibilidad

El Ministerio para la Transición Ecológica planteó en agosto de 2026 un proyecto de real decreto destinado a establecer requisitos de sostenibilidad energética, medioambiental y de resiliencia para los centros de datos.

Entre las medidas propuestas figura que estas instalaciones respalden su consumo mediante nueva generación renovable. El proyecto plantea que los centros de datos deban cubrir, cada hora de funcionamiento, el 80 % de su consumo energético con nueva generación renovable, además de cumplir determinados criterios de eficiencia energética e hídrica.

La propuesta responde a una preocupación creciente: que la expansión de la inteligencia artificial y de los servicios digitales provoque un incremento de la demanda eléctrica que obligue a recurrir a tecnologías más intensivas en emisiones o genere tensiones adicionales sobre las redes.

Galicia ante una oportunidad y un reto energético

La llegada de nuevos centros de datos puede representar una oportunidad para Galicia por su disponibilidad de generación renovable, su posición geográfica y el desarrollo de infraestructuras digitales.

Pero el crecimiento del sector también obliga a reforzar la planificación energética. La cuestión ya no consiste únicamente en disponer de suelo o atraer inversiones, sino en garantizar que exista potencia eléctrica suficiente, capacidad de conexión y una red preparada para atender grandes consumos sin comprometer otros usos.

El desafío será conseguir que el crecimiento de los centros de datos avance acompañado de nuevas infraestructuras eléctricas, generación renovable y mecanismos de gestión de la demanda.

La evolución de Galicia será, en este sentido, un ejemplo de uno de los grandes retos de la transición energética: cómo suministrar electricidad limpia y suficiente a una economía cada vez más digital sin sobrecargar las redes existentes.

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