La posibilidad de que se forme un nuevo episodio de SuperNiño entre finales de 2026 y comienzos de 2027 está generando creciente preocupación entre organismos meteorológicos internacionales y expertos en cambio climático. Aunque todavía existe incertidumbre sobre la intensidad final del fenómeno, varios modelos climáticos coinciden en que el océano Pacífico ecuatorial muestra señales de calentamiento compatibles con el desarrollo de un episodio fuerte de El Niño, un fenómeno capaz de alterar el clima global y aumentar el riesgo de eventos extremos en numerosos países.
El interés por esta situación ha aumentado especialmente por las comparaciones con algunos de los eventos más intensos registrados en la historia, incluido el conocido SuperNiño de 1877, asociado a una de las mayores crisis alimentarias globales documentadas. Aunque los expertos insisten en que no puede establecerse una equivalencia directa con aquel episodio, sí advierten de que un fenómeno de gran intensidad podría amplificar los efectos del calentamiento global que ya se están observando actualmente.
¿Qué está ocurriendo en el Pacífico?
Durante los últimos meses, distintos centros meteorológicos han detectado un incremento progresivo de las temperaturas superficiales y subsuperficiales en amplias zonas del Pacífico ecuatorial. La NOAA y otros organismos internacionales estiman una probabilidad superior al 80 % de que El Niño se consolide durante 2026 y permanezca activo hasta buena parte de 2027.
Algunos modelos climáticos incluso contemplan escenarios en los que las anomalías térmicas podrían superar los +2 °C o +3 °C respecto a los valores normales, niveles que suelen asociarse a los llamados “SuperNiños”, la categoría más intensa dentro de este fenómeno climático.
Sin embargo, los organismos científicos recuerdan que todavía es pronto para confirmar la magnitud definitiva del evento y que existe una importante incertidumbre debido a la llamada “barrera de predictibilidad de primavera”, una de las fases más complejas para anticipar el comportamiento futuro de ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).
¿Por qué preocupa tanto un SuperNiño?
El Niño modifica la circulación atmosférica global al liberar grandes cantidades de calor acumulado en el océano Pacífico hacia la atmósfera. Como consecuencia, puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas en numerosos continentes.
Cuando el fenómeno alcanza una intensidad excepcional, los impactos pueden multiplicarse:
- Olas de calor más intensas y frecuentes.
- Sequías prolongadas en regiones vulnerables.
- Incremento de incendios forestales.
- Lluvias torrenciales e inundaciones.
- Pérdidas agrícolas y problemas de abastecimiento.
- Mayor presión sobre recursos hídricos y energéticos.
Los expertos recuerdan que algunos de los episodios más intensos de El Niño han coincidido con años de récord histórico de temperatura global. De hecho, el fuerte evento registrado entre 2023 y 2024 contribuyó a que el planeta alcanzara algunos de los registros térmicos más elevados jamás observados.
2027 podría ser uno de los años más cálidos registrados
Diversos informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Met Office británico y la NOAA advierten de que la combinación entre calentamiento global y un posible El Niño fuerte podría impulsar nuevos récords climáticos durante los próximos años.
Las previsiones actuales apuntan a que existe una elevada probabilidad de que entre 2026 y 2030 se registren los años más cálidos de la historia moderna. Si finalmente se desarrolla un SuperNiño, muchos climatólogos consideran que 2027 podría convertirse en el año más cálido jamás medido a escala global.
Algunos investigadores explican que los efectos máximos de El Niño suelen manifestarse meses después de que el fenómeno alcance su punto máximo en el océano, por lo que el impacto sobre la temperatura global suele apreciarse especialmente al año siguiente.
El calentamiento global puede agravar sus consecuencias
Una de las principales diferencias respecto a eventos históricos es que el planeta ya parte actualmente de temperaturas muy superiores a las registradas hace décadas.
Los océanos acumulan niveles récord de calor y las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero continúan aumentando. En este contexto, un episodio intenso de El Niño podría actuar como un amplificador temporal de los efectos del cambio climático.
Los científicos advierten de que incluso si el fenómeno no alcanza niveles históricos, sus consecuencias podrían sentirse con mayor intensidad debido a la vulnerabilidad creciente de numerosos ecosistemas y sistemas económicos frente a eventos meteorológicos extremos.
Europa y España también podrían verse afectadas
Aunque El Niño se desarrolla en el Pacífico tropical, sus efectos se extienden a escala global mediante complejas conexiones atmosféricas.
Los expertos señalan que Europa podría experimentar anomalías climáticas significativas durante 2027, incluyendo olas de calor más intensas, episodios de sequía y una mayor inestabilidad meteorológica. España figura entre los países europeos especialmente vulnerables debido a su exposición al estrés hídrico y a las altas temperaturas estivales.
Además, regiones como América Latina, el sudeste asiático y partes de África podrían enfrentarse a alteraciones importantes en sus ciclos de lluvia, con consecuencias directas sobre la agricultura, la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria.
Los expertos piden prudencia, pero también preparación
A pesar de la preocupación creciente, los organismos meteorológicos insisten en que todavía no existe certeza absoluta sobre la intensidad final del fenómeno. Los modelos climáticos continúan actualizándose y podrían producirse cambios significativos durante los próximos meses.
No obstante, la coincidencia de numerosos indicadores ha llevado a muchos investigadores a considerar que el riesgo de un episodio fuerte es suficientemente relevante como para reforzar las medidas de adaptación climática y preparación ante fenómenos extremos.
La evolución del Pacífico durante el segundo semestre de 2026 será determinante para confirmar si el planeta se enfrenta realmente a un nuevo SuperNiño. Mientras tanto, la comunidad científica mantiene una vigilancia constante sobre un fenómeno que podría influir de manera decisiva en el clima global de los próximos años.


